
El aspecto más revolucionario de 505 State Street es su compromiso con la descarbonización, convirtiéndose en el primer rascacielos residencial de Nueva York que funciona al 100% con energía eléctrica.
A diferencia de edificios convencionales que dependen de calderas de gas o sistemas de calefacción por combustión, esta torre utiliza sistemas de bombas de calor (heat pumps) de alta eficiencia y cocinas de inducción en cada unidad. Este enfoque elimina las emisiones directas de carbono, alineándose con las estrictas leyes climáticas de la ciudad (como la Local Law 97).