
Las Grand Central Stones, ubicadas en el sector noreste de Van Cortlandt Park en el Bronx, son un vestigio de la historia arquitectónica de Nueva York.
Se trata de 13 bloques de piedra (granito, mármol y caliza, entre otros) colocados allí a mediados del siglo XIX por la compañía ferroviaria New York Central Railroad.
Estas piezas fueron muestras de prueba para decidir qué material se utilizaría en la construcción de la fachada de la Grand Central Terminal; tras años de exposición a la intemperie para evaluar su resistencia, el granito de Indiana resultó ganador.
Hoy en día, las piedras permanecen alineadas en medio del bosque como un «museo al aire libre» que deleita a senderistas y ciclistas.