
Los «windowed sidewalks» de SoHo, Tribeca y Chelsea, conocidos técnicamente como vault lights, son características arquitectónicas distintivas de Manhattan.
Estos paneles consisten en pequeñas piezas de vidrio (originalmente transparentes, pero que a menudo adquieren un tono amatista con el tiempo debido a la exposición al sol) incrustadas en marcos de hierro fundido sobre la acera.
Su función original en el siglo XIX era puramente práctica: permitir que la luz natural filtrara hacia los amplios sótanos y bóvedas subterráneas de las fábricas y almacenes, reduciendo la necesidad de iluminación artificial costosa y peligrosa.
Hoy en día, aunque muchos han sido cubiertos por asfalto u hormigón de las aceras, los que permanecen sirven como un recordatorio del pasado de la ciudad.